Relatos Canotaje travesía
Bitacora:
¡RÍO OLIMAR! Mi primera salida con el ACAL
En las reuniones previas, de acuerdo al calendario ya establecido, se planificó la travesía sobre el Río Olimar. Debido a que Mauricio no podía transportarnos, se evaluaron varias opciones, al final, debido a las gestiones de Daniel, que no iría, se consiguió un camión cerrado, con el correspondiente enganche, cuyo propietario se llama Gustavo, y previa visita del mismo días antes, se aprobó su contratación. También existía la gran duda sobre el nivel del río, ya que había llovido copiosamente en todo el país, con muchos evacuados. La información con que se contaba, es que estaría crecido aprox. 1 metro y medio sobre el 0 de la Laguna Merín.
La planificación quedó a cargo de Rafael, y, previas coordinaciones respecto a los interesados, menú, costos, etc., esperamos ansiosamente el día de la partida, que sería el 1º de marzo, quedando en encontrarnos en el ACAL a la hora 3.00. Al principio iríamos 18, pero luego desistieron 5, y se agregó el Príncipe, que iría conmigo, lo cual fue clave, ya que soy un novato total en esta actividad.
Bueno, sábado 1º de marzo, luego de esperar algún rezagado, hecho éste que se repetiría durante toda la travesía, a la hora 04.00, partimos rumbo a Treinta y Tres. Luego de una parada en José Pedro Varela, aproximadamente a la hora 10.00 llegábamos a la playita junto a los 3 puentes sobre el Olimar. Las tripulaciones fueron: Rafael Barreto y Daniel Introini en la H.M.S. Beagle II; Homero Sosa y Alejandro Baratta en la Calypso; Víctor Duarte y Jimmy Duarte en la Estrés; Ariel Pérez y Alfaro (Monstro) en la Mika; Alfredo Cornejio y Martin Acosta en la S/N; Roberto Parodi y Jorge Fernández en la Sinsi II y Carlos “Príncipe” González y yo en la F.E.R.
Sábado Al llegar, previo examen de los veteranos, se concluyó que el río estaba entre 1,50 y 2 metros crecido, hecho que se notó durante toda la travesía. Aproximadamente a la hora 11.00, partimos. A poco de salir, el río se angostó y encontramos una especie de corredera, pasando muy cerca de una rama, que nos obligó a agacharnos, quise apartarla con el remo y llegó el primer grito del Príncipe, -!NOO! -!dejá el remo y agáchate, que nos pase por arriba!-
Crecido y con mucha corriente fuimos remando lindo (a razón de 9-10 Km/h), monte ribereño abundante y gran cantidad de ramas afloraban cerca de las orillas. Día un poco nublado y caluroso, a medio día paramos en una playa y almorzamos con alimentos llevados por cada uno de nosotros, como es la costumbre. El paisaje variaba entre barrancas en ambas márgenes del río y enfrente se apreciaban algunas playas que quedaban fuera de la inundación, la corriente seguía muy fuerte.-
A la hora de buscar lugar para acampar, se eligió por Ariel y el grupo una playa sobre la margen izquierda, con un poco de monte, leña y … visitantes inesperados – nubes de mosquitos-
Domingo Amanecer parcialmente nublado y caluroso, desayuno con galleta, queso y dulce de membrillo.
Algunas bombas de las arroceras, principalmente en la margen derecha, posteriormente almorzamos con el asado frio del día anterior. Un descanso y a remar. Las márgenes pasan de tierra y arena a rocas, especialmente la margen izquierda y el agua corre más fuerte, notándose remolinos que desvían la canoa y demandan gran atención. Son los denominados «tubos». Después volvieron los barrancones y monte nativo, en parte sumergido. Buscamos lugar de campamento, se eligió el mejor de toda la travesía y nos enteramos que era el marcado para la tercera jornada !menuda velocidad llevábamos!
Lunes El río pierde su velocidad, se ensancha, forma lagunas y aparece otro obstáculo -viento en contra- lo que nos obliga a ir bordeando para mitigar la acción del mismo. En determinado momento vemos la canoa de Alfredo encallada a unos 50 metros de la margen derecha y un grito -!por la izquierda!- interpretamos que había que abrirse bien a la margen izquierda, sin querer nos metimos en el monte inundado, corrientes y contracorrientes, un ramal que sale, adelante vimos una salida entre unas ramas y, a fuerza de remo, pudimos salir !uf! !por poco!. Más adelante, una bifurcación, seguimos derecho y nos metimos en un lagunón sin salida, hasta que un grito de Homero: -!es por acá!- volvimos y retomamos el cauce normal-
Martes De madrugada y poco a poco, comenzó la lluvia. Despacio primero y fuerte después, acompañada de viento. La lona del campamento, bajo el peso del agua, me aplastó la carpa y me entró agua, a las 6 de la mañana tuve que levantar todo y esperar resignadamente con el equipo de agua puesto. De a poco comenzaron a levantarse los demás, nos costó encender el fuego con Homero, por suerte había un poco de leña seca, calentamos agua, en medio de la lluvia que por momentos arreciaba. En medio de la inestabilidad, llovía y paraba, levantamos el campamento: levantamos a pulso las canoas en medio del barro y las llevamos unos 30 metros hasta el camino. Tarrinas, bidones, todo apilado a la espera del camión, que llegaría a la hora 12.00.
Relato: Carlos Gougeon ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() |
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Canotaje Travesía – Río Olimar – Mar 2014
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Río Olimar – Mar/2014









































